Encender la calefacción a primera hora y dejarla funcionando todo el día no siempre es la opción más confortable ni la más barata. El horario recomendado de calefacción depende de cuándo estás en casa, del aislamiento, del sistema instalado y de la rapidez con la que recupera temperatura. Aquí encontrarás pautas concretas para programarla durante el día, la noche y las ausencias sin convertir la vivienda en un horno ni despertarte con frío.
La calefacción funciona mejor cuando sigue tu rutina
- 20-21 ºC suele bastar durante el día en una vivienda ocupada.
- Por la noche, una consigna de 15-18 ºC suele ser suficiente, según el aislamiento y las necesidades de quienes duermen.
- Conviene encenderla 30-60 minutos antes de levantarse o llegar, aunque el tiempo cambia según el sistema.
- En ausencias cortas, es mejor bajar la temperatura que mantener el ambiente a pleno confort.
- Cada grado adicional puede aumentar el consumo aproximadamente un 7 %.

El horario recomendado depende de cuándo utilizas la vivienda
La mejor programación no es una franja fija para todo el mundo. Si la casa permanece vacía ocho horas, mantenerla a 21 ºC durante ese tiempo suele significar pagar por un confort que nadie está disfrutando. Lo más sensato es concentrar el calor en las horas de ocupación y utilizar una temperatura reducida el resto del tiempo.
Como punto de partida, el IDAE aconseja ajustar el encendido al horario real de uso y apagar la calefacción durante la noche. En una vivienda con radiadores y un aislamiento razonable, este esquema suele funcionar bien:
| Momento | Horario orientativo | Temperatura aconsejada |
|---|---|---|
| Antes de levantarse | 6:30-8:30 | 20-21 ºC |
| Vivienda vacía | 8:30-17:30 | 16-18 ºC o apagada |
| Tarde y noche activa | 17:30-23:00 | 20-21 ºC |
| Horas de sueño | 23:00-6:30 | 15-18 ºC |
Este horario no debe tomarse como una regla rígida. Una persona que trabaja desde casa necesitará mantener una franja más larga, mientras que una familia que sale a las 7:30 y vuelve a las 19:00 puede concentrar el uso en dos periodos. En mi experiencia, la rutina diaria importa más que el reloj: programar según las entradas y salidas reales evita muchas horas de funcionamiento innecesario.
Qué temperatura elegir durante el día, la noche y las ausencias
Durante el día, una consigna de 20-21 ºC suele ofrecer un equilibrio razonable entre bienestar y consumo si se lleva ropa adecuada. Subir directamente a 24 o 25 ºC no calienta la casa mucho más rápido, pero sí obliga al sistema a trabajar durante más tiempo y aumenta el gasto.
Para dormir, el IDAE sitúa la referencia en torno a 15-17 ºC cuando la vivienda conserva bien el calor. En casas frías, habitaciones de personas mayores o dormitorios infantiles, puede ser más apropiado mantener entre 18 y 20 ºC, siempre observando la temperatura real con un termómetro y no solo la cifra del termostato.
Durante una ausencia de varias horas, una consigna reducida de 16-18 ºC ayuda a evitar que paredes y muebles se enfríen demasiado. Si te marchas durante varios días, puedes apagarla o utilizar el modo antihielo, especialmente en zonas con riesgo de heladas y tuberías expuestas.
El aislamiento cambia completamente el resultado. En un piso interior, bajar dos o tres grados puede ser suficiente; en una vivienda unifamiliar mal aislada, la temperatura puede caer con rapidez. Por cada grado que se eleva la consigna, el consumo puede aumentar aproximadamente un 7 %, por lo que evitar el exceso suele ser más eficaz que buscar trucos complicados.
Cómo adaptar la programación a cada sistema
Radiadores con caldera
Los radiadores de agua suelen necesitar entre 30 y 60 minutos para recuperar el confort, aunque el tiempo depende del tamaño de la vivienda y de la temperatura exterior. Puedes programarlos para que arranquen antes de levantarte y antes de volver del trabajo, en lugar de dejarlos encendidos durante toda la jornada.
Si la caldera es de condensación, trabajar con una temperatura de impulsión moderada y estable puede mejorar el rendimiento. No conviene subir el termostato a 25 ºC pensando que la estancia llegará antes a 21 ºC, porque el termostato marca la temperatura objetivo, no la velocidad de calentamiento.
Suelo radiante
El suelo radiante responde despacio y acumula calor en la estructura del pavimento. Por eso suele funcionar mejor con horarios amplios y pequeños descensos, en lugar de apagados y encendidos constantes. En este caso, una reducción de 1-2 ºC durante la noche o las ausencias suele ser más práctica que cortar completamente el sistema.
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Bomba de calor
Las bombas de calor, especialmente las aerotérmicas, suelen rendir mejor cuando mantienen una temperatura relativamente estable. Para una ausencia corta, prueba a bajar la consigna 2-3 ºC en vez de apagar el equipo, ya que una recuperación brusca puede exigir más potencia y tardar en devolver el confort.
También influye el tipo de emisor. Una bomba de calor conectada a suelo radiante requiere una estrategia distinta de la que alimenta radiadores o fancoils. Si el equipo dispone de curva climática, esta función ajusta automáticamente la temperatura del agua según el frío exterior y puede ser más eficiente que cambiar manualmente el termostato.
Cuándo apagarla y cuándo es mejor bajar la temperatura
Para dormir, apagar la calefacción suele ser una buena opción en viviendas bien aisladas. El IDAE recomienda ventilar, cerrar las ventanas y encender después, mientras que en hogares con niños pequeños, personas mayores o pérdidas importantes de calor puede resultar preferible mantener una temperatura nocturna reducida.
En una salida de una o dos horas, apagar por completo puede tener poco sentido si la vivienda se enfría rápidamente. Es preferible bajar la consigna a 17-18 ºC y dejar que el termostato evite una caída excesiva. Para ausencias de ocho horas, la reducción será más apreciable, sobre todo con radiadores y caldera.
| Duración de la ausencia | Qué hacer | Motivo |
|---|---|---|
| Menos de 2 horas | Bajar 1-2 ºC | Se conserva el confort sin una recuperación brusca. |
| Entre 2 y 8 horas | Usar 16-18 ºC | Reduce el consumo durante la vivienda vacía. |
| Más de 24 horas | Apagar o activar antihielo | Evita gastar energía sin ocupación. |
La OCU ha calculado que apagar por la noche puede generar un ahorro notable, aunque el resultado cambia mucho según el aislamiento, el clima y el sistema. La contrapartida es evidente: la casa tardará más en recuperar la temperatura, así que el horario de arranque debe adelantarse cuando haga mucho frío.
Errores habituales que disparan el consumo
- Poner 25 ºC para calentar antes. El sistema no necesariamente calentará más deprisa y el gasto será mayor.
- Encender y apagar cada pocos minutos. Los cambios constantes dificultan que el termostato trabaje con estabilidad.
- Colocar muebles delante de los radiadores. Sofás, cortinas y ropa dificultan la circulación del aire caliente.
- Ventilar durante demasiado tiempo. En invierno suelen bastar unos minutos con las ventanas abiertas de par en par.
- Ignorar las habitaciones poco usadas. Cerrar sus puertas y reducir sus emisores puede evitar calentar metros cuadrados innecesarios.
- Confiar solo en la temperatura del termostato. Conviene comprobar también dormitorios, esquinas y estancias orientadas al norte.
La programación mejora mucho cuando se combina con medidas sencillas. Bajar persianas al anochecer, cerrar cortinas sin cubrir los radiadores y sellar rendijas puede conservar el calor durante más tiempo. A menudo, corregir una fuga de aire ofrece más resultado que aumentar un grado la calefacción.
Una programación sencilla para empezar hoy
Si no sabes por dónde empezar, configura dos periodos de confort de 20-21 ºC, uno antes de salir por la mañana y otro desde media tarde hasta la hora de dormir. Mantén una temperatura reducida durante las horas de ausencia y ajusta el arranque en intervalos de 15 minutos hasta encontrar el momento en que la casa alcanza el confort.
Después de tres o cuatro días, revisa el resultado. Si al levantarte hace frío, adelanta el encendido; si la vivienda ya está caliente cuando llegas, retrásalo. El horario recomendado para la calefacción no es una cifra universal, sino una programación que consigue confort cuando estás en casa y consumo mínimo cuando no lo necesitas.
