Una ducha diaria, una familia de cuatro personas y un termo que dispara la factura pueden hacer que la producción de agua caliente se convierta en una decisión importante. La aerotermia para agua caliente sanitaria aprovecha el calor del aire para calentar un depósito con un consumo eléctrico moderado, pero su resultado depende mucho del tamaño, la temperatura de trabajo y la instalación. Aquí explico cómo funciona, cuánto puede costar en España, qué ahorro es razonable y en qué casos no compensa.
La aerotermia puede reducir el consumo de ACS si se dimensiona correctamente
- Funcionamiento: extrae calor del aire y lo transfiere al agua mediante una bomba de calor.
- Rendimiento: un sistema bien ajustado puede aportar aproximadamente 2,5 a 4 kWh térmicos por cada kWh eléctrico.
- Depósito: para una vivienda habitual suelen estudiarse capacidades de 100 a 300 litros, según el número de personas y los hábitos.
- Precio: un aerotermo exclusivo para ACS puede costar alrededor de 1.800 a 3.500 euros instalado.
- Condición decisiva: el equipo necesita espacio, ventilación adecuada, desagüe para condensados y una instalación profesional.

Cómo funciona la aerotermia para producir agua caliente
Un aerotermo utiliza una bomba de calor aire-agua. En lugar de generar calor directamente con una resistencia eléctrica, capta parte de la energía térmica del aire y la eleva mediante un circuito frigorífico hasta transferirla al agua del depósito. El IDAE describe este principio como el transporte de calor desde un foco frío hacia otro caliente.
El sistema suele integrar un depósito acumulador, una bomba de calor, sensores de temperatura y una resistencia eléctrica de apoyo. El agua se calienta poco a poco y queda almacenada para que esté disponible cuando se abre un grifo, de modo que no funciona exactamente como un calentador instantáneo de gas.
Qué diferencia hay entre un aerotermo y una instalación completa
Cuando solo se necesita ACS, lo habitual es instalar un aerotermo monobloc, un equipo compacto que incorpora la bomba de calor y el acumulador. Es una opción bastante sencilla para sustituir un termo eléctrico, siempre que haya espacio suficiente y el volumen del depósito cubra la demanda.
La aerotermia aire-agua completa puede producir agua caliente, calefacción y, en algunos casos, refrigeración. Requiere una unidad exterior, un módulo hidráulico, un depósito de ACS y emisores como suelo radiante, fancoils o radiadores. La inversión es mayor, pero también se aprovecha el equipo durante más horas del año.En mi opinión, uno de los errores más habituales es llamar “aerotermia” a cualquier equipo que use una pequeña bomba de calor. Para comparar presupuestos hay que comprobar si se habla de un termo aerotérmico solo para ACS o de un sistema integral de climatización.
Qué tamaño de depósito necesita cada vivienda
El depósito debe cubrir los picos de consumo, no solo el gasto medio diario. Una familia puede consumir poca agua caliente durante la mañana y necesitar varios baños consecutivos por la noche. Si el acumulador es demasiado pequeño, entrará con frecuencia la resistencia eléctrica y el supuesto ahorro se reducirá.
Como orientación inicial, se pueden estudiar estos volúmenes:
| Personas en la vivienda | Volumen orientativo | Cuándo puede quedarse corto |
|---|---|---|
| 1 o 2 | 100-150 litros | Si hay bañera o varias duchas seguidas |
| 3 o 4 | 200-250 litros | Con baños consecutivos y alto consumo |
| 5 o más | 250-300 litros o más | Cuando coinciden varios usos en poco tiempo |
El Código Técnico de la Edificación utiliza como referencia una demanda de 28 litros diarios por persona a 60 ºC para ciertos cálculos residenciales. No debe interpretarse como un consumo obligatorio: una vivienda con duchas eficientes puede gastar menos, mientras que otra con bañera, adolescentes y varios baños diarios necesitará más capacidad.
La temperatura influye en el tamaño real
El depósito no siempre tiene que almacenar el agua a la temperatura exacta de uso. Al mezclar agua caliente con agua fría en el grifo, un acumulador a 55 o 60 ºC puede proporcionar un volumen útil mayor. Aun así, bajar demasiado la temperatura para ahorrar puede perjudicar la higiene y obligar al equipo a trabajar de forma menos adecuada.
En instalaciones sujetas a requisitos de prevención de la legionelosis, la normativa sanitaria contempla referencias de 60 ºC en el depósito final y 50 ºC en el retorno. En una vivienda unifamiliar, el instalador debe determinar qué exigencias concretas son aplicables y programar, si procede, ciclos periódicos de desinfección térmica.
Cuánto consume y qué ahorro se puede esperar
El rendimiento se expresa a menudo mediante el COP, que indica cuánta energía térmica produce el equipo por cada unidad eléctrica consumida en una condición concreta. Para valorar una vivienda completa prefiero fijarme en el rendimiento estacional, porque tiene en cuenta cambios de temperatura, arranques, desescarches y periodos de uso.
En producción de ACS, un rendimiento estacional cercano a 2,5-3 puede ser una referencia razonable en muchos casos, aunque algunos equipos alcanzan valores superiores en condiciones favorables. El resultado empeora cuando el aire es muy frío, se exige una temperatura elevada o el equipo se instala en un espacio mal ventilado.
Un ejemplo sencillo de consumo
Imaginemos cuatro personas y una demanda de referencia de 112 litros diarios a 60 ºC. Con una temperatura de entrada de 15 ºC, habría que aportar aproximadamente 2.100 kWh térmicos al año, sin contar todas las pérdidas del sistema. Con un rendimiento estacional de 2,8, el consumo eléctrico para generar ese calor rondaría 750 kWh anuales, antes de añadir las pérdidas del depósito y la distribución.
Con una tarifa de 0,18 a 0,25 euros por kWh, el coste energético orientativo estaría entre 135 y 190 euros al año en ese escenario simplificado. La cifra real puede ser mayor o menor según el precio contratado, la temperatura del agua, el aislamiento del acumulador y los hábitos de la familia.
Frente a un termo eléctrico convencional, el ahorro puede ser importante porque la resistencia deja de hacer todo el trabajo. Sin embargo, no aceptaría una promesa genérica de “ahorro del 70 %” sin conocer el consumo anterior, la tarifa eléctrica y la configuración del equipo. El rendimiento que aparece en una ficha técnica no equivale automáticamente al rendimiento de una vivienda real.
Qué instalación hace falta y dónde se puede colocar
Un aerotermo necesita una ubicación con volumen de aire suficiente. Puede instalarse en un cuarto técnico, garaje, lavadero o espacio similar, pero hay que respetar las distancias indicadas por el fabricante. El aparato toma aire, lo enfría y expulsa aire más frío, por lo que una habitación pequeña y cerrada puede perder confort y reducir el rendimiento.
También hace falta un desagüe para el agua de condensación, conexión eléctrica protegida, tuberías bien aisladas y acceso para mantenimiento. Si el aire de salida se canaliza hacia otra estancia, deben calcularse correctamente las pérdidas de carga y el ruido.
Elementos que debería incluir un presupuesto
- Equipo con depósito y capacidad claramente indicada.
- Instalación hidráulica, válvula de seguridad y grupo de conexión.
- Conexión eléctrica, protecciones y puesta en marcha.
- Evacuación de condensados y, si hace falta, conductos de aire.
- Programación de horarios, temperatura y ciclo higiénico.
- Garantía, documentación técnica y explicación del mantenimiento.
El RITE considera dentro de su ámbito las instalaciones destinadas a producir ACS y exige que la documentación y el mantenimiento se ajusten a la potencia y al tipo de instalación. Para equipos domésticos pequeños, el procedimiento suele ser más sencillo, pero sigue siendo mala idea conectar el aparato sin revisar la protección eléctrica, la presión del agua y el desagüe.
Cuánto cuesta en España y frente a qué alternativas compite
En 2026, un aerotermo dedicado exclusivamente al agua caliente suele moverse aproximadamente entre 1.800 y 3.500 euros instalado. El precio depende de la capacidad, la marca, la dificultad de las conexiones, la necesidad de canalizar el aire y la adaptación del espacio.
Una instalación de aerotermia aire-agua para calefacción y ACS suele situarse alrededor de 8.000 a 18.000 euros en una vivienda, aunque puede superar ese rango si incluye suelo radiante, nuevos radiadores, obra importante o una potencia elevada. Las ayudas, deducciones y programas disponibles dependen de la comunidad autónoma, el municipio y la convocatoria vigente, así que conviene verificarlos antes de cerrar el presupuesto.
| Sistema | Inversión orientativa | Punto fuerte | Limitación principal |
|---|---|---|---|
| Termo eléctrico | 400-1.200 € | Precio inicial bajo y montaje sencillo | Consume electricidad mediante resistencia |
| Aerotermo ACS | 1.800-3.500 € | Menor consumo eléctrico en uso habitual | Necesita espacio y puede generar ruido |
| Calentador o caldera de gas | 900-2.500 € | Producción rápida y poco espacio de acumulación | Depende del combustible y requiere evacuación de gases |
| Aerotermia completa | 8.000-18.000 € | ACS, calefacción y posible refrigeración | Mayor inversión y obra más compleja |
La amortización no depende solo del ahorro mensual. Si se sustituye un termo viejo de una persona que consume poco, la recuperación puede ser lenta. En cambio, una familia con bastante consumo, tarifa eléctrica adecuada y apoyo de placas solares puede aprovechar mejor el equipo.
Cuándo compensa y qué errores conviene evitar
La solución suele tener sentido cuando se renueva un termo eléctrico, se construye una vivienda eficiente o se reforma toda la climatización. También puede encajar muy bien con autoconsumo fotovoltaico, porque el depósito permite almacenar energía solar en forma de agua caliente durante las horas de producción.
Me lo pensaría más si no existe un lugar ventilado para el equipo, si la vivienda tiene un consumo mínimo o si el presupuesto obliga a hacer una obra desproporcionada. En esos casos, un termo eléctrico eficiente y bien programado puede ser una decisión más sensata.
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Los fallos que más reducen el rendimiento
- Elegir el depósito solo por el número de personas y no por los hábitos reales.
- Instalarlo en un espacio demasiado pequeño o sin salida adecuada para el aire frío.
- Comparar únicamente el COP máximo del catálogo.
- Programar la resistencia eléctrica para que funcione continuamente.
- Descuidar el aislamiento de tuberías y la revisión de la válvula de seguridad.
- Suponer que todas las ayudas públicas están disponibles en cualquier municipio.
El mantenimiento no es complicado, pero no debe ignorarse. Conviene revisar el estado del ánodo si el modelo lo incorpora, limpiar filtros, comprobar condensados y verificar que el ciclo de apoyo funciona correctamente. El propio RITE establece periodicidades de mantenimiento e inspección que pueden variar según la potencia del equipo y la instalación.
Antes de firmar, pediría al instalador tres datos concretos: consumo anual estimado, temperatura de producción y porcentaje previsto de uso de la resistencia. Si no aparecen en el presupuesto, resulta difícil saber si se está comprando eficiencia real o simplemente un equipo más caro.
La decisión acertada empieza por medir el consumo de ACS
Para una vivienda española, la aerotermia destinada al agua caliente puede ofrecer un buen equilibrio entre confort y consumo, especialmente cuando sustituye a un termo eléctrico con muchas horas de funcionamiento. Su rendimiento no depende de una cifra publicitaria, sino del dimensionado del depósito, la ventilación, la temperatura de trabajo y la calidad del montaje.
Mi recomendación es comparar el coste total instalado con el consumo actual durante al menos un año. Si el equipo encaja en el espacio disponible y la familia utiliza bastante agua caliente, la inversión puede resultar razonable; si el uso es ocasional o la instalación exige demasiada obra, conviene estudiar alternativas antes de decidir.
