Cuando la calefacción funciona todo el día a la misma temperatura, es fácil pagar por calor cuando nadie lo necesita. La forma más eficaz de ahorrar consiste en ajustar el termostato según el horario, la ocupación y el uso de cada estancia, sin convertir la casa en un lugar incómodo. Aquí explico qué temperatura elegir, cómo programarla y qué errores suelen disparar el consumo.
La regla sencilla para calentar mejor y gastar menos
- 19-21 ºC suele ser suficiente cuando hay personas en casa.
- Por la noche o durante ausencias largas, baja la consigna a 15-17 ºC.
- Reducir 1 ºC puede disminuir el consumo aproximadamente entre un 7 % y un 8 %, aunque depende del sistema y del aislamiento.
- Programa la calefacción para que funcione solo en las horas necesarias.
- No coloques el termostato junto a un radiador, una ventana o una fuente de calor.

Ajusta la temperatura según el momento y la estancia
Para mí, el punto de partida más razonable es mantener la vivienda entre 19 y 21 ºC cuando está ocupada. A 22 o 23 ºC la sensación puede parecer agradable al principio, pero el gasto aumenta y muchas personas terminan compensándolo abriendo ventanas o usando ropa demasiado ligera.
La temperatura ideal no es idéntica para todos. Una persona mayor, un bebé o alguien con problemas de movilidad puede necesitar más confort, mientras que una vivienda bien aislada mantiene el calor durante más tiempo. Por eso prefiero hablar de un intervalo práctico y no de una cifra rígida.
| Situación | Temperatura orientativa | Cómo usarla |
|---|---|---|
| Casa ocupada durante el día | 19-21 ºC | Empieza en 20 ºC y ajusta según el confort real. |
| Dormitorios por la noche | 16-18 ºC | Elige el extremo alto si hay personas sensibles al frío. |
| Casa vacía durante varias horas | 15-17 ºC | Evita calentar habitaciones desocupadas. |
| Ausencia prolongada | 14-16 ºC | La cifra depende del clima, la humedad y el riesgo de heladas. |
La relación entre temperatura y consumo es importante. Como referencia, bajar un grado puede suponer un ahorro cercano al 7-8 % de energía, pero no debe interpretarse como una promesa exacta para todas las viviendas. El resultado cambia según el aislamiento, el tipo de caldera, el clima exterior y el tiempo que permanezca activa la calefacción.
En un piso con salón, cocina y dormitorios, yo concentraría el confort en las habitaciones que realmente se utilizan. Mantener todas las puertas abiertas y calentar cada rincón por igual suele ser menos eficiente que regular las estancias con válvulas termostáticas o cerrar parcialmente los radiadores de las zonas poco usadas.
Programa el termostato con horarios realistas
Un termostato programable permite establecer diferentes temperaturas durante el día. La idea no es apagar y encender la calefacción continuamente, sino anticipar los horarios de uso para que la vivienda esté confortable cuando hace falta y consuma menos cuando está vacía.
Un ejemplo para una jornada laboral
Supongamos que la vivienda queda vacía de 8:30 a 17:30 y que sus habitantes se acuestan a las 23:00. Una programación razonable podría ser la siguiente:
- De 6:30 a 8:30, 20 ºC para el desayuno y la salida.
- De 8:30 a 17:00, 16 ºC mientras la casa está vacía.
- De 17:00 a 22:30, 20 ºC durante la tarde y la primera parte de la noche.
- De 22:30 a 6:30, 17 ºC para dormir.
No conviene programar el encendido justo cuando llegas a casa. Los radiadores y la vivienda necesitan un tiempo para recuperar temperatura, especialmente si hay paredes frías o mal aislamiento. En muchos casos basta con activar la calefacción entre 30 y 60 minutos antes, aunque un suelo radiante puede necesitar varias horas.
También recomiendo revisar la programación después de una semana. Si la casa alcanza 20 ºC antes de lo previsto, adelantar aún más el encendido solo aumenta el gasto. Si todavía está fría al llegar, ajusta el margen poco a poco y observa el comportamiento del sistema.
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Cuándo conviene bajar y cuándo apagar
Para una ausencia de dos o tres horas, suele ser más útil bajar la temperatura que apagar por completo. Una reducción de 3-5 ºC limita las pérdidas de calor y evita que la vivienda se enfríe demasiado. En ausencias largas, puedes mantener una temperatura mínima, sobre todo si hay riesgo de humedad o heladas.
La idea de que la calefacción gasta siempre más al volver a encenderla no es exacta. La recuperación consume energía, pero una vivienda pierde menos calor cuando permanece a una temperatura inferior durante varias horas. Lo que sí suele salir caro es dejarla a 20 o 21 ºC todo el día aunque no haya nadie.
Coloca bien el termostato y evita lecturas falsas
Un termostato solo puede regular correctamente si mide una temperatura representativa. Yo evitaría colocarlo cerca de un radiador, una ventana, una puerta exterior, una cocina o una pared que reciba sol directo. En esos puntos puede detectar más calor o más frío del que existe en el resto de la estancia.
La ubicación habitual más fiable está a unos 1,5 metros del suelo, en una pared interior y en una zona donde circule el aire. Si el dispositivo está en un pasillo frío, puede mantener encendida la calefacción aunque el salón ya esté demasiado caliente.
También conviene dejar despejada la zona alrededor. Un mueble, una cortina gruesa o un aparato electrónico pueden alterar la medición. Este detalle parece menor, pero una lectura incorrecta de solo un par de grados puede hacer que la caldera trabaje durante más tiempo del necesario.
Si la vivienda tiene varias plantas o habitaciones con temperaturas muy distintas, un único termostato puede quedarse corto. En ese caso, las válvulas termostáticas de los radiadores ayudan a regular cada estancia. No sustituyen siempre a un buen control central, pero evitan calentar con la misma intensidad un dormitorio, un salón y una habitación que apenas se utiliza.
Qué cambia según el tipo de termostato
No todos los dispositivos se manejan igual, aunque el principio sea el mismo. El termostato manual permite ajustar una temperatura, el programable añade horarios y el inteligente incorpora sensores, control remoto y, en algunos casos, aprendizaje de rutinas.
| Tipo | Ventaja principal | Limitación | Para quién resulta útil |
|---|---|---|---|
| Manual | Es sencillo y económico. | Depende de que alguien recuerde modificarlo. | Viviendas con horarios muy estables. |
| Programable | Automatiza franjas de temperatura. | Hay que configurarlo correctamente. | Personas que salen y vuelven a horas previsibles. |
| Inteligente | Permite control remoto y ajustes más precisos. | Tiene mayor coste y depende de la conectividad. | Hogares con horarios cambiantes o varias zonas. |
Un termostato inteligente puede costar alrededor de 200 euros, aunque el precio varía mucho según la marca, la instalación y la compatibilidad con la caldera. Solo lo considero una buena inversión cuando se aprovechan sus funciones de programación, geolocalización o detección de presencia. Comprar uno avanzado para seguir manteniendo 22 ºC todo el día no resuelve el problema.
Antes de sustituirlo, revisa si funciona con tu sistema de calefacción. Algunas calderas necesitan contactos específicos o protocolos de comunicación determinados. Si tienes dudas, es mejor consultar el manual del fabricante o a un instalador antes de comprar.
Errores que hacen subir el consumo sin mejorar el confort
El error más habitual es poner el termostato a 25 ºC para que la casa se caliente antes. La temperatura seleccionada no acelera necesariamente la calefacción; solo indica hasta dónde debe llegar. Si quieres recuperar el confort antes, programa el encendido con antelación y revisa el aislamiento.
- Subir y bajar continuamente la temperatura por impaciencia. Es mejor hacer cambios pequeños y esperar a que el sistema responda.
- Dejar radiadores tapados con muebles, ropa o cortinas. El calor se distribuye peor y el termostato puede tardar más en detectar la temperatura.
- Calentar habitaciones vacías como si estuvieran ocupadas. Cierra la puerta y reduce la válvula del radiador cuando sea adecuado.
- Ventilar con la calefacción encendida. Abre las ventanas durante 5-10 minutos y baja temporalmente el termostato.
- Ignorar filtros, purgadores y revisiones. Un radiador con aire o una caldera mal mantenida necesita más tiempo para ofrecer el mismo calor.
- Confundir la escala de una válvula de radiador con grados exactos. Los números suelen representar niveles aproximados, no una temperatura universal.
Tampoco recomiendo cerrar por completo todos los radiadores de las habitaciones secundarias sin comprobar la instalación. En algunas viviendas puede aumentar la diferencia térmica entre estancias y favorecer la condensación en paredes frías. La reducción debe ser razonable y adaptada a la humedad y al aislamiento.
Si notas que la calefacción funciona casi sin descanso, que unas habitaciones están muy calientes y otras siguen frías, probablemente el problema no se solucione solo bajando el termostato. Puede haber un fallo de ubicación, un desequilibrio hidráulico, radiadores con aire o una potencia mal ajustada.
Un ajuste sencillo para empezar esta misma semana
Yo empezaría con una prueba de siete días. Fijaría el termostato en 20 ºC durante las horas de ocupación, lo bajaría a 16-17 ºC cuando la vivienda quedara vacía y utilizaría 17-18 ºC por la noche. Después compararía el confort y el consumo, sin cambiar varias cosas a la vez.
El objetivo no es perseguir la cifra más baja, sino encontrar el punto en el que la casa se mantiene agradable con el menor tiempo de funcionamiento posible. Un grado menos, una programación coherente y un termostato bien colocado suelen aportar más que comprar dispositivos sofisticados sin cambiar los hábitos.
Cuando el sistema está bien ajustado, ahorrar en calefacción deja de depender de acordarse del mando cada tarde. La temperatura se adapta a la vida real de la vivienda, el confort se mantiene estable y la energía se utiliza solo cuando realmente aporta algo.
