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¿A qué temperatura poner la calefacción y el aire acondicionado?

Valentina Espinosa 11 de junio de 2026
Mano ajustando el control remoto del aire acondicionado a 25 grados para una temperatura ideal de calefacción o refrigeración.

Índice

¿A qué temperatura conviene poner la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano? La respuesta debe equilibrar confort, consumo y calidad del aire, porque fijar el termostato demasiado alto o demasiado bajo suele encarecer la factura sin mejorar realmente la sensación térmica. Aquí explico los rangos más razonables, cómo adaptarlos a cada estancia y qué errores reducen la eficiencia de la climatización.

Las cifras que conviene tener a mano para climatizar mejor

  • Calefacción durante el día: entre 19 y 21 ºC suele ser suficiente.
  • Aire acondicionado: ajustar entre 24 y 26 ºC ofrece un buen equilibrio entre frescor y consumo.
  • Por la noche: la calefacción puede bajar a 15-17 ºC y el aire acondicionado mantenerse cerca de 25-26 ºC.
  • Cada grado cuenta: subir un grado la calefacción puede aumentar el consumo aproximadamente un 7 %.
  • La humedad y el aislamiento también influyen en el confort, no solo la cifra del termostato.

Qué temperatura elegir en cada estación

En una vivienda española, el ajuste más equilibrado para la calefacción suele estar entre 19 y 21 ºC durante el día. Yo empezaría por 20 ºC y solo subiría si la estancia sigue resultando fría después de revisar corrientes de aire, persianas y aislamiento.

Para el aire acondicionado, la recomendación práctica se sitúa entre 24 y 26 ºC. A 22 ºC el ambiente puede parecer muy fresco al principio, pero la diferencia con el exterior aumenta el esfuerzo del equipo y favorece el contraste térmico al entrar y salir de casa.

Situación Temperatura orientativa Consejo práctico
Calefacción de día 19-21 ºC Comenzar con 20 ºC y ajustar según la vivienda.
Calefacción por la noche 15-17 ºC Usar ropa de cama adecuada y evitar calentar habitaciones vacías.
Aire acondicionado de día 24-26 ºC Mantener puertas y ventanas cerradas mientras funciona.
Aire acondicionado durante el sueño 25-26 ºC Evitar que el chorro de aire apunte directamente a la cama.

Estas cifras son una referencia, no una norma rígida. Una persona mayor, un bebé o alguien con problemas respiratorios puede necesitar otro ajuste. También cambia mucho la percepción entre una vivienda húmeda de la costa, un piso bien aislado del interior y una casa con grandes superficies acristaladas.

Por qué subir o bajar un grado tiene tanta importancia

La diferencia entre 20 y 23 ºC en invierno parece pequeña en el panel del termostato, pero obliga al sistema a trabajar durante más tiempo. El IDAE estima que cada grado adicional en calefacción puede elevar el consumo alrededor de un 7 %, aunque el porcentaje final depende del equipo, el aislamiento y la temperatura exterior.

En verano ocurre algo parecido al seleccionar 21 ºC en lugar de 25 ºC. El aparato no enfría más rápido por elegir una cifra extrema, una idea bastante extendida que en la práctica solo puede generar más consumo y una sensación desagradable.

La diferencia entre temperatura y sensación térmica

El termómetro no cuenta toda la historia. La humedad, la velocidad del aire, la radiación de las paredes y la ropa influyen en cómo percibimos el ambiente. Por eso una habitación a 20 ºC puede sentirse confortable con buen aislamiento, pero fría si hay ventanas poco estancas y paredes exteriores muy húmedas.

En verano, activar la función de deshumidificación puede mejorar el confort sin bajar tanto la temperatura. No conviene utilizarla como solución universal, porque en días muy calurosos el modo refrigeración será más eficaz, pero sí puede ser útil cuando el ambiente está cargado y húmedo.

Cómo programar la climatización según el uso de cada estancia

No todas las habitaciones necesitan la misma temperatura ni el mismo horario. Mantener toda la vivienda a máxima potencia durante horas de ausencia es uno de los hábitos que más fácilmente dispara el gasto.

  • Salón y zona de trabajo: 19-21 ºC con calefacción y 24-26 ºC con refrigeración mientras están ocupados.
  • Dormitorio: una temperatura ligeramente más baja suele favorecer el descanso, siempre que no haya sensación de frío o calor excesivo.
  • Baño: puede requerir un refuerzo breve antes de utilizarlo, en lugar de mantenerlo caliente todo el día.
  • Habitaciones vacías: reducir la consigna o apagar el equipo durante ausencias prolongadas suele ser más eficiente.

En mi experiencia, la programación horaria ofrece más resultados que perseguir constantemente la cifra perfecta. Configurar el encendido para que la vivienda alcance el confort poco antes de levantarse o llegar a casa evita muchas horas de funcionamiento innecesario.

Qué hacer por la noche y durante una ausencia

En invierno, el IDAE recomienda apagar la calefacción por la noche cuando sea posible, ya que una temperatura de 15-17 ºC puede ser suficiente para dormir con ropa de cama adecuada. Si la vivienda pierde calor muy deprisa o hay personas vulnerables, puede ser preferible mantener una consigna baja en lugar de apagar completamente.

Durante una ausencia de varias horas, conviene reducir la temperatura, pero la decisión depende del sistema. Una caldera con radiadores, un suelo radiante y una bomba de calor no responden igual. El suelo radiante tarda más en recuperar la temperatura, mientras que un sistema de aire puede reaccionar con rapidez.

Cómo ajustar correctamente el aire acondicionado

La temperatura elegida es importante, pero también lo es la forma de utilizar el equipo. Para empezar, mantendría el aire acondicionado en 24 o 25 ºC y observaría si el ambiente resulta confortable tras unos minutos. Si sigue haciendo calor, revisaría primero la orientación del aire, las persianas y la humedad antes de bajar varios grados.

El flujo no debería dirigirse de forma continua hacia el sofá, la mesa de trabajo o la cama. La función Swing ayuda a repartir el aire por la estancia y el modo automático puede regular la velocidad del ventilador sin crear corrientes tan molestas.

Lee también: Cambiar termostato calefacción - Guía paso a paso y ahorro

Uso nocturno y mantenimiento

Dormir con aire acondicionado puede ser compatible con el confort si se programa a unos 25-26 ºC, se evita el chorro directo y se mantienen los filtros limpios. Un temporizador de apagado también resulta útil cuando la habitación ya ha alcanzado una temperatura agradable.

Los filtros sucios reducen el caudal de aire y obligan al equipo a trabajar más. Recomiendo revisarlos cada pocas semanas durante los meses de uso intensivo y limpiarlos según las instrucciones del fabricante. Si aparecen malos olores, goteos o ruidos extraños, no intentaría compensarlo bajando más la temperatura.

Calefacción con bomba de calor y sistemas tradicionales

Un aire acondicionado con bomba de calor puede calentar una vivienda con bastante eficiencia, pero su funcionamiento no es idéntico al de un radiador. El aire sale caliente de forma rápida, aunque la sensación puede ser menos uniforme si la estancia es grande, hay techos altos o el equipo está mal dimensionado.

Con una bomba de calor, suele ser razonable seleccionar 19-21 ºC en invierno y dejar que el sistema module su potencia. Subirlo a 25 ºC para acelerar el calentamiento no suele resolver el problema y puede generar una corriente de aire más intensa o un consumo innecesario.

Sistema Respuesta habitual Qué conviene priorizar
Radiadores Calentamiento progresivo Programar con antelación y purgar cuando sea necesario.
Suelo radiante Muy lento, pero estable Evitar cambios bruscos de temperatura.
Bomba de calor Respuesta rápida mediante aire Mantener filtros limpios y una consigna moderada.

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios establece referencias de temperatura para determinados edificios y usos, pero una vivienda particular no se comporta igual que una oficina. Por eso no aplicaría automáticamente una cifra normativa a todas las casas: la eficiencia real depende de la instalación y del modo de ocupación.

Errores que empeoran el confort y la factura

El error más común es utilizar el termostato como si fuera un acelerador. Poner la calefacción a 28 ºC o el aire a 18 ºC no hace que el equipo alcance antes una temperatura razonable; solo cambia el punto al que intentará llegar.

  • Encender y apagar continuamente: puede ser poco eficiente cuando la vivienda se ocupa durante muchas horas, especialmente con equipos inverter.
  • Dejar ventanas abiertas: el sistema pierde rápidamente el aire tratado y aumenta su tiempo de funcionamiento.
  • Tapar radiadores: muebles, cortinas o ropa dificultan que el calor se distribuya.
  • Ignorar el aislamiento: sellar pequeñas filtraciones puede mejorar más el confort que subir dos grados el termostato.
  • No revisar el equipo: filtros obstruidos, fugas o falta de mantenimiento reducen el rendimiento.

También conviene colocar el termostato lejos de radiadores, ventanas soleadas, puertas exteriores y salidas directas de aire. Si mide una zona poco representativa, el sistema se detendrá demasiado pronto o funcionará más de lo necesario.

Una pauta sencilla para ajustar el termostato sin complicarse

Mi recomendación es empezar con una consigna moderada, mantenerla durante al menos una hora y observar la sensación real en las zonas ocupadas. En invierno probaría con 20 ºC; en verano, con 25 ºC. A partir de ahí, modificaría solo un grado cada vez.

Si la vivienda sigue siendo incómoda, miraría antes el aislamiento, la humedad, la orientación de las lamas y la distribución del aire. La temperatura ideal de calefacción y aire acondicionado no es una cifra idéntica para todos, sino el punto en el que el hogar resulta agradable sin que el equipo tenga que trabajar al límite.

Preguntas frecuentes

En general, entre 19 y 21 ºC es suficiente. Una buena referencia es comenzar con 20 ºC y revisar antes el aislamiento, las corrientes de aire y las persianas si la estancia sigue fría.

Lo más equilibrado es ajustar el equipo entre 24 y 26 ºC, empezando por 24 o 25 ºC. Seleccionar 21 ºC no enfría más rápido y puede aumentar el consumo y el contraste térmico.

Por la noche, la calefacción puede bajar a 15-17 ºC si se utiliza ropa de cama adecuada. Para dormir con aire acondicionado, conviene mantenerlo cerca de 25-26 ºC, evitar el chorro directo y usar un temporizador de apagado.

Los radiadores requieren una programación con antelación, mientras que el suelo radiante responde lentamente y funciona mejor sin cambios bruscos. La bomba de calor responde con rapidez, pero conviene mantener una consigna moderada y los filtros limpios.

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Autor Valentina Espinosa
Valentina Espinosa
Mi nombre es Valentina Espinosa y tengo 7 años de experiencia en el campo de la iluminación, climatización y hogar inteligente. Desde que comencé mi trayectoria, me he sentido fascinada por cómo la tecnología puede transformar nuestros espacios y mejorar nuestra calidad de vida. Mi interés por estos temas surgió al buscar soluciones innovadoras para hacer mi hogar más eficiente y acogedor, y desde entonces he dedicado mi carrera a investigar y compartir conocimientos sobre las últimas tendencias y productos en el mercado. En mis escritos, me enfoco en desglosar conceptos complejos, comparando información y verificando fuentes para asegurar que lo que comparto sea útil y preciso. Me apasiona ayudar a los lectores a entender cómo implementar soluciones inteligentes en sus hogares, abordando tanto los beneficios como los desafíos que pueden encontrar en el camino. Mi compromiso es ofrecer contenido claro y actualizado que empodere a las personas a tomar decisiones informadas sobre su entorno.

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