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Cómo ahorrar en calefacción sin pasar frío y sin grandes obras

Olga Mena • 27 de septiembre de 2026
Mano ajustando el termostato de un radiador para como ahorrar en calefacción.

Índice

Cuando la calefacción funciona varias horas al día, unos pocos grados de más pueden notarse mucho en la factura. La pregunta de cómo ahorrar en calefacción no se resuelve con un único truco, sino combinando una temperatura razonable, buenos horarios, menos fugas de calor y una instalación bien ajustada. Yo empezaría por las medidas gratuitas y solo después invertiría en automatización o en cambiar de sistema.

Una vivienda confortable también puede consumir menos

  • 20-21 ºC suele ser suficiente durante el día en las estancias ocupadas.
  • Bajar el termostato 1 ºC puede reducir alrededor de un 7 % el consumo, aunque el resultado depende de la vivienda.
  • Por la noche conviene apagar la calefacción o mantenerla entre 15 y 17 ºC si la casa pierde mucho calor.
  • Los burletes, persianas y cortinas ayudan a cortar corrientes sin gastar apenas.
  • El mantenimiento, la purga de radiadores y la programación evitan pagar por calor que no llega bien a las habitaciones.

Empieza por el termostato y los horarios

La temperatura de referencia que recomienda el IDAE para una vivienda ocupada se sitúa normalmente en torno a 20-21 ºC. Subirla hasta 23 o 24 ºC puede dar una sensación agradable al principio, pero también aumenta el consumo y suele revelar que hay corrientes, ropa inadecuada o una mala distribución del calor.

En mi experiencia, el error más común es encender la calefacción al llegar a casa y poner el termostato demasiado alto para calentar antes. El aparato no calienta más rápido por seleccionar 25 ºC, simplemente seguirá funcionando durante más tiempo hasta alcanzar una temperatura innecesariamente elevada.

Adapta la calefacción a tu rutina

  • Durante el día, mantén 20-21 ºC en las zonas que utilizas.
  • Cuando salgas unas horas, baja el ajuste hasta unos 15 ºC en lugar de mantener la vivienda a temperatura normal.
  • Por la noche, apaga el sistema si el aislamiento es razonable o utiliza una consigna de 15-17 ºC cuando la casa se enfríe demasiado.
  • Cierra las puertas de las habitaciones que no uses y evita calentar toda la vivienda por igual.

La programación resulta especialmente útil si tienes horarios estables. Lo razonable es encender la calefacción un poco antes de levantarte o de llegar, no mantenerla activa durante horas de ausencia. Un termostato programable puede hacerlo automáticamente y evita depender de la memoria.

Corta las fugas antes de subir la temperatura

Una habitación puede tener un radiador potente y seguir pareciendo fría si el calor escapa por ventanas, cajas de persiana, puertas o paredes exteriores. Antes de comprar otro aparato, yo recorrería la vivienda con la mano cerca de los marcos y prestaría atención a las zonas donde se nota una corriente de aire.

Medidas sencillas que sí marcan diferencia

  • Coloca burletes en ventanas y puertas con holguras visibles.
  • Baja las persianas al anochecer y utiliza cortinas gruesas sin tapar los radiadores.
  • Ventila abriendo las ventanas de par en par durante unos minutos, en lugar de dejarlas entreabiertas mucho tiempo.
  • Coloca paneles reflectantes detrás de radiadores instalados en paredes exteriores.
  • No seques ropa sobre los radiadores ni los cubras con muebles, sofás o cortinas largas.

La ventilación merece una precisión. No conviene mantener la casa cerrada durante todo el invierno, porque el exceso de humedad empeora la sensación térmica y puede favorecer la aparición de moho. Una ventilación breve y eficaz suele ser mejor que perder calor lentamente durante media hora.

También revisaría la humedad interior con un higrómetro sencillo. Un ambiente demasiado húmedo puede sentirse más frío, pero elevar mucho la humedad para “conservar el calor” no es una solución: el confort depende además de la temperatura de las superficies, las corrientes y la ropa que llevamos.

Apagar la calefacción SI ahorra energía. Izquierda: casa con termostato a 17°C, monedas y

Haz que la instalación entregue todo el calor que ya pagas

Cuando un radiador calienta solo por la parte superior, hace ruidos o tarda demasiado en templar la habitación, puede tener aire acumulado. Purgarlo antes de la temporada de frío y comprobar después la presión de la instalación es una tarea sencilla, aunque en sistemas complejos conviene dejarla en manos de un técnico.

Los radiadores deben quedar despejados para que el aire caliente circule. Una estantería justo encima, un sofá pegado o una prenda húmeda pueden reducir la distribución del calor y hacer que el termostato detecte antes una temperatura que todavía no existe en el resto de la estancia.

Lee también: Condensación en ventanas - Elimina el vaho y ahorra en casa

Mantenimiento y coste orientativo

Una revisión de una caldera de gas puede costar aproximadamente entre 70 y 150 euros si se contrata de forma puntual, aunque el precio varía según la ciudad, el aparato y el alcance del servicio. El gasto tiene sentido cuando detecta suciedad, problemas de combustión o una presión incorrecta antes de que se conviertan en averías y consumo excesivo.

Medida Inversión habitual Cuándo compensa más
Purgar radiadores y revisar presión Muy baja si se hace en casa Cuando hay ruidos o zonas frías
Burletes y sellado básico Desde unos pocos euros por ventana Si se perciben corrientes
Termostato programable Aproximadamente 40-200 euros Si la calefacción se usa con horarios regulares
Revisión profesional de caldera Aproximadamente 70-150 euros En equipos antiguos o con rendimiento irregular

Estas cifras son orientativas y no sustituyen un presupuesto. Yo priorizaría primero la reparación de una fuga, una válvula que no regula o un radiador mal equilibrado, porque esas incidencias afectan directamente al calor disponible y no solo al consumo.

Automatiza solo lo que realmente vayas a controlar

Un termostato inteligente no reduce por sí mismo la energía que necesita una vivienda. Su utilidad está en que permite programar horarios, detectar ausencias, controlar la temperatura desde el móvil y, en algunos casos, regular cada habitación con válvulas termostáticas.

La inversión suele tener más sentido en una casa vacía durante muchas horas o con habitaciones que se utilizan de forma distinta. En un piso pequeño ocupado casi todo el día, un termostato programable sencillo puede ofrecer prácticamente el mismo beneficio por menos dinero.

Antes de elegir la potencia de un equipo nuevo, revisaría las dimensiones, la orientación, el aislamiento y la altura de la estancia. La referencia de vatios por metro cuadrado en climatización sirve como punto de partida, pero no reemplaza un cálculo adaptado a la vivienda. Sobredimensionar el sistema encarece la compra y puede provocar ciclos de encendido y apagado poco eficientes.

Elige el sistema según tu vivienda y no solo por el precio

El sistema más barato de comprar no siempre es el que menos cuesta utilizar. Para comparar conviene mirar el consumo real, el aislamiento, el precio de la energía, las horas de uso y el mantenimiento necesario durante varios inviernos.

Sistema Ventaja principal Limitación habitual
Caldera de gas Calienta varias estancias con rapidez y funciona bien con radiadores de agua. Necesita mantenimiento y depende del precio del gas.
Radiador eléctrico Instalación sencilla y control independiente por habitación. Puede resultar caro si se utiliza muchas horas o para toda la vivienda.
Bomba de calor Produce calefacción y refrigeración con un consumo contenido en condiciones adecuadas. Su rendimiento baja con temperaturas exteriores muy bajas y requiere una instalación correcta.
Estufa de pellets Puede ser interesante en viviendas con espacio y disponibilidad de combustible. Exige almacenamiento, limpieza y una salida de humos apropiada.

En una vivienda bien aislada, una bomba de calor puede ser una alternativa interesante, sobre todo si también necesitas refrigeración en verano. Si te planteas un aire acondicionado split con función de calefacción, revisa antes la ubicación de las unidades, el ruido, el drenaje y los permisos que puedan exigir la comunidad o el municipio.

Yo no cambiaría toda la instalación solo por una promesa de ahorro porcentual. Primero compararía el coste total de compra, instalación, electricidad o combustible y mantenimiento. La mejor opción depende tanto del equipo como de la envolvente del edificio: un sistema eficiente instalado en una vivienda con fugas seguirá perdiendo buena parte de su ventaja.

El plan de ahorro que yo aplicaría esta semana

  • Mediría la temperatura real de las habitaciones con un termómetro independiente.
  • Programaría 20-21 ºC cuando haya personas y reduciría la temperatura durante ausencias y por la noche.
  • Revisaría ventanas, cajas de persiana, puertas y radiadores para localizar fugas o elementos que bloqueen el calor.
  • Purgaría los radiadores y anotaría cualquier ruido, zona fría o subida anormal del consumo.
  • Solo después valoraría un termostato inteligente, válvulas por habitación o un cambio de sistema.

La combinación más eficaz suele ser poco espectacular, pero constante: menos grados innecesarios, mejores horarios, una vivienda más estanca y una instalación cuidada. Con ese orden se puede ganar confort y reducir la factura sin convertir la casa en un laboratorio ni pasar frío.

Preguntas frecuentes

Mantén entre 20 y 21 ºC durante el día en las estancias ocupadas. Cuando salgas varias horas, baja el ajuste hasta unos 15 ºC y por la noche apaga la calefacción si el aislamiento es razonable o mantenla entre 15 y 17 ºC si la vivienda pierde mucho calor.

Coloca burletes donde haya holguras, baja las persianas al anochecer y usa cortinas gruesas sin cubrir los radiadores. También conviene ventilar con las ventanas completamente abiertas durante unos minutos, en vez de dejarlas entreabiertas durante mucho tiempo.

Púrgalos antes de la temporada de frío si hacen ruido, calientan solo por la parte superior o presentan zonas frías. Después, comprueba la presión de la instalación y mantén los radiadores despejados de muebles, estanterías, cortinas y ropa húmeda.

Compensa especialmente en viviendas que permanecen vacías muchas horas o tienen habitaciones con usos diferentes. Un termostato programable suele ser suficiente en un piso pequeño ocupado casi todo el día, mientras que uno inteligente añade control desde el móvil, detección de ausencias y, en algunos casos, regulación por habitaciones.

Una bomba de calor puede resultar interesante si la vivienda está bien aislada y también necesita refrigeración en verano. Antes de cambiar de sistema hay que comparar la compra, la instalación, la electricidad o el combustible y el mantenimiento, además de revisar la orientación, las dimensiones y el aislamiento de las estancias.

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Autor Olga Mena
Olga Mena
Me llamo Olga Mena y tengo 11 años de experiencia en el ámbito de la iluminación, climatización y hogar inteligente. Desde muy joven, me he sentido fascinada por cómo la tecnología puede transformar nuestros espacios y mejorar nuestra calidad de vida. Mi interés por estos temas me ha llevado a investigar y escribir sobre las últimas tendencias, soluciones innovadoras y consejos prácticos que faciliten la vida cotidiana. En mi trabajo, me dedico a simplificar conceptos complejos y a ofrecer información clara y accesible. Me esfuerzo por verificar mis fuentes y comparar diferentes enfoques para asegurar que mis lectores reciban datos útiles y actualizados. Disfruto ayudando a otros a entender cómo implementar soluciones que no solo embellecen sus hogares, sino que también los hacen más eficientes y cómodos.

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