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Cuándo encender la calefacción y a qué temperatura hacerlo

Valentina Espinosa • 6 de octubre de 2026
Mano ajustando el termostato de un radiador blanco. Es el momento de decidir cuando poner la calefacción para estar cómodo.

Índice

Cuando llega el primer frío, encender la calefacción demasiado pronto puede elevar el consumo, pero esperar hasta tiritar tampoco es una buena estrategia. La referencia más útil no es una fecha concreta, sino la temperatura real de la vivienda, el tiempo que pasas en ella y el sistema que utilizas. Aquí explico cuándo conviene ponerla, qué temperatura elegir y cómo ajustar los horarios para ganar confort sin disparar la factura.

La temperatura interior manda más que el calendario

  • Enciéndela cuando la vivienda permanezca varias horas por debajo de 18-19 ºC.
  • Mantén normalmente entre 19 y 21 ºC durante el día.
  • Por la noche, una referencia razonable es 15-17 ºC en los dormitorios.
  • Cada grado adicional puede aumentar el consumo cerca de un 7 %.
  • Adapta el horario al sistema: un radiador eléctrico responde rápido, mientras que el suelo radiante necesita anticipación.

Termostato inteligente muestra cuándo poner la calefacción para ahorrar energía. Ambiente acogedor con sofá y ventana.

La señal fiable está dentro de casa, no en el calendario

No existe un día universal para empezar a calentar una vivienda en España. En una casa de montaña de Castilla y León puede ser necesario hacerlo en octubre, mientras que en muchas zonas costeras o en Canarias quizá baste con apoyarse en la calefacción algunas noches de noviembre o diciembre.

Yo me fijo en una señal muy sencilla: la temperatura interior medida con un termómetro. Si el salón se mantiene entre 19 y 21 ºC gracias al sol, la actividad y una buena envolvente, encender el sistema solo porque ha llegado el otoño no aporta demasiado. En cambio, si baja de 18 ºC durante varias horas, ya tiene sentido buscar una solución estable.

La humedad también cambia la sensación térmica. Una vivienda húmeda puede parecer más fría aunque el termómetro marque una cifra aceptable, sobre todo si hay paredes exteriores frías o corrientes de aire. En ese caso, subir mucho el termostato suele ser menos eficaz que mejorar el aislamiento, ventilar correctamente y eliminar filtraciones.

Una referencia práctica para decidirlo

Situación Qué hacer
La casa supera los 19 ºC durante el día No hace falta encender la calefacción de forma continua.
La temperatura cae a 18 ºC o menos durante varias horas Conviene activar el sistema y regularlo sin superar los 21 ºC.
Hay niños pequeños, personas mayores o alguien enfermo Prioriza una temperatura estable y evita que las estancias se enfríen demasiado.
Solo hace frío al levantarse o por la noche Programa franjas concretas en lugar de mantenerla encendida todo el día.

Como referencia sanitaria general, la OMS sitúa en 18 ºC una temperatura interior mínima razonable para proteger a la población del frío, aunque las personas vulnerables pueden necesitar más. No lo interpreto como una cifra mágica, sino como un límite que ayuda a no normalizar una vivienda demasiado fría.

Qué temperatura elegir para estar cómodo sin derrochar

Durante las horas de actividad, lo más equilibrado suele estar entre 19 y 21 ºC. Con ropa de invierno cómoda, 20 ºC suelen bastar para trabajar, cocinar o descansar. Subir directamente a 24 o 25 ºC no calienta la casa de manera “más eficiente”, solo obliga al sistema a trabajar más tiempo y puede resecar el ambiente.

Por la noche, el dormitorio no necesita la misma temperatura que el salón. Una programación de 15 a 17 ºC puede resultar suficiente para dormir con ropa de cama adecuada, aunque en viviendas mal aisladas o con personas sensibles al frío quizá sea preferible mantener una temperatura algo mayor.

El IDAE recomienda adaptar el encendido al horario real de ocupación y recuerda que cada grado que se incrementa la temperatura puede elevar el consumo aproximadamente un 7 %. En la práctica, bajar el termostato de 22 a 20 ºC suele tener más impacto que obsesionarse con encender la calefacción unos minutos antes o después.

La temperatura del termostato no siempre coincide con la sensación

Un termostato colocado junto a un radiador, una ventana soleada o una puerta puede leer una temperatura poco representativa. Para tomar una decisión más fiable, sitúo el termómetro en una zona de uso habitual, a aproximadamente 1,5 metros del suelo y lejos de fuentes directas de calor.

También conviene observar las habitaciones por separado. El salón puede estar confortable mientras el dormitorio mantiene una pared fría y varios grados menos. Calentar toda la vivienda por igual en ese caso puede ser un desperdicio, especialmente si hay estancias que permanecen vacías.

El mejor momento depende del tipo de calefacción

No todos los sistemas reaccionan con la misma rapidez. Este detalle cambia por completo la respuesta a cuándo encenderlos: un emisor eléctrico calienta pronto, mientras que un suelo radiante necesita tiempo para transmitir el calor a la habitación.

Sistema Cuándo programarlo Qué conviene evitar
Radiadores de agua Entre 30 y 60 minutos antes de ocupar la vivienda, según aislamiento y potencia. Subir el termostato al máximo para acelerar el calentamiento.
Bomba de calor Mantener una temperatura bastante estable y ajustar el horario con poca variación. Apagarla y encenderla constantemente durante ausencias breves.
Radiadores eléctricos Activarlos poco antes de usar la estancia, porque responden con rapidez. Calentar habitaciones vacías durante muchas horas.
Suelo radiante Anticipar la programación varias horas y hacer cambios graduales. Realizar grandes saltos de temperatura a última hora.

En una vivienda con radiadores convencionales, probaría primero con un encendido media hora antes de la rutina familiar y ajustaría después según el resultado. Con suelo radiante, mi criterio cambia: prefiero una temperatura moderada y constante antes que apagarlo por completo y exigirle una recuperación rápida.

Cómo ajustar los horarios para gastar menos

La calefacción debería acompañar a las personas, no calentar una casa vacía. Si sales durante varias horas, puedes reducir la temperatura o apagar el sistema, siempre teniendo en cuenta la inercia térmica, la humedad y el riesgo de que la vivienda se enfríe demasiado.

  • Programa entre 19 y 21 ºC durante las horas de ocupación.
  • Reduce la temperatura por la noche y evita mantener el salón a la misma intensidad mientras duermes.
  • Ventila abriendo las ventanas de 5 a 10 minutos, en lugar de dejarlas entreabiertas durante horas.
  • Cierra persianas y cortinas al anochecer para reducir la pérdida de calor a través de los cristales.
  • No cubras los radiadores con muebles, ropa o elementos decorativos.
  • Usa válvulas termostáticas o un termostato programable para regular cada zona.

Una mejora sencilla que a menudo se pasa por alto es sellar las entradas de aire en ventanas y puertas. Si notas una corriente fría al acercar la mano al marco, el problema no se resuelve subiendo dos grados, porque parte de ese calor seguirá escapándose.

La domótica puede ayudar, pero no hace milagros. Un termostato inteligente resulta útil si permite programar rutinas, detectar ausencias o controlar zonas independientes. Si el aislamiento es deficiente, primero invertiría en burletes, cortinas térmicas y mantenimiento del sistema antes de añadir más tecnología.

Errores habituales al decidir cuándo encenderla

Esperar a tener frío intenso

Retrasar el encendido hasta que la vivienda esté a 14 o 15 ºC puede parecer una forma de ahorrar, pero suele producir una recuperación incómoda y lenta. Además, las paredes, los suelos y los muebles también se enfrían, por lo que el aire puede calentarse antes que la sensación general de confort.

Poner el termostato a 25 ºC

El termostato no funciona como un acelerador. Marcar 25 ºC no hace que el radiador entregue calor más deprisa, sino que prolonga el funcionamiento hasta alcanzar una temperatura excesiva. Es más sensato seleccionar directamente 20 o 21 ºC y dejar que el sistema trabaje de forma regular.

Encender todas las habitaciones por igual

Si una habitación apenas se utiliza, no tiene sentido mantenerla a la misma temperatura que el salón. Eso sí, tampoco conviene cerrarla por completo durante semanas si tiene problemas de condensación. Una ventilación correcta y una temperatura mínima ayudan a evitar humedad, moho y paredes demasiado frías.

Lee también: ¿El termostato de calefacción no funciona? Qué revisar

Apagar siempre el sistema al salir

Esta regla no sirve igual para todos los equipos. En una ausencia de 20 minutos puede ser preferible mantener una regulación estable, especialmente con bomba de calor o suelo radiante. Para varias horas fuera, sí suele compensar reducir la temperatura, aunque dejando una consigna mínima adecuada para la vivienda.

La regla que uso para decidirlo cada otoño

Mi método es sencillo: coloco un termómetro en la estancia principal y observo la temperatura durante dos o tres días. Si la casa se mantiene por encima de 19 ºC, espero; si cae de forma repetida por debajo de 18 ºC, programo la calefacción en las horas de uso y empiezo con una consigna de 20 ºC.

Después ajusto según el sistema, la orientación de la vivienda y la sensibilidad de quienes viven en ella. La fecha del calendario solo sirve como orientación. La decisión realmente buena llega cuando combinas temperatura interior, horarios, aislamiento y tipo de instalación para calentar lo necesario, no más.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Si la vivienda permanece varias horas a 18 ºC o menos, conviene activar la calefacción. Cuando supera los 19 ºC durante el día, normalmente no hace falta mantenerla encendida de forma continua.

Durante las horas de actividad, una consigna de 19 a 21 ºC suele ofrecer un buen equilibrio entre confort y consumo. Por la noche, los dormitorios pueden mantenerse entre 15 y 17 ºC, aunque las personas sensibles al frío pueden necesitar una temperatura mayor.

Los radiadores de agua suelen necesitar entre 30 y 60 minutos, mientras que los radiadores eléctricos responden con rapidez. La bomba de calor funciona mejor con una temperatura bastante estable y el suelo radiante requiere anticipar la programación varias horas y hacer cambios graduales.

Programa la calefacción para las horas de ocupación y reduce la temperatura durante ausencias prolongadas. También ayuda ventilar durante 5 a 10 minutos, cerrar persianas y cortinas al anochecer, no cubrir los radiadores y sellar las corrientes de aire en puertas y ventanas.

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Autor Valentina Espinosa
Valentina Espinosa
Mi nombre es Valentina Espinosa y tengo 7 años de experiencia en el campo de la iluminación, climatización y hogar inteligente. Desde que comencé mi trayectoria, me he sentido fascinada por cómo la tecnología puede transformar nuestros espacios y mejorar nuestra calidad de vida. Mi interés por estos temas surgió al buscar soluciones innovadoras para hacer mi hogar más eficiente y acogedor, y desde entonces he dedicado mi carrera a investigar y compartir conocimientos sobre las últimas tendencias y productos en el mercado. En mis escritos, me enfoco en desglosar conceptos complejos, comparando información y verificando fuentes para asegurar que lo que comparto sea útil y preciso. Me apasiona ayudar a los lectores a entender cómo implementar soluciones inteligentes en sus hogares, abordando tanto los beneficios como los desafíos que pueden encontrar en el camino. Mi compromiso es ofrecer contenido claro y actualizado que empodere a las personas a tomar decisiones informadas sobre su entorno.

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